jueves, 24 de abril de 2014

El miedo.

Me gusta creer que escribo para mí, no para lo que los pocos desocupados que se pasan por aquí esperen o quieran leer de mí (de hecho, ¿siguen habiendo desocupados? posiblemente no.). Hoy me siento en la onda del miedo.

El miedo se supone que es una condición normal, biológica, natural, innegable de nosotros, pobres seres humanos, pero ¿qué se hace cuando el miedo se convierte en una constante en tu vida?

Tengo miedo a muchas cosas, y lo curioso es que con el paso del tiempo en lugar de disminuir, el listado de mis miedos parece crecer más y más: le temo a los sapos, a la muerte, a que me diagnostiquen una enfermedad grave, al silencio, a salir de casa y no volver, al cambio, al fracaso..... supongo que es parte de ser humanos, entre más vives más enfrentas y más situaciones te hacen cuestionar tu zona de comfort y tus propios límites, comienzo a creer que crecer no se trata de hacerse el valiente, sino de reconocer que a pesar de los miedos se es más fuerte, más grande y más valioso que aquello a lo que se teme.

Me gustaría creer que algún día el miedo se irá del todo, o al menos, se hará más llevable, pero lo cierto es que, a veces, admitir la derrota y esconderse bajo una montaña infinita de animales de peluche, cobijas y almohadas suena más práctico que seguir luchando contra aquello que con tanto ahínco y paciencia te persigue día tras día, ¿quién demonios le dijo al miedo que estaba bien jugar conmigo? de día, de noche, estando en la Iglesia, ¡en todas partes!

Si el miedo nos hace más humanos entonces me gustaría simplemente no ser humana, pero si lo pienso con calma, en realidad, todos los seres sienten miedo, por el simple hecho de que todos los seres, quieran o no, aman algo. A sí mismos, a su esencia, a aquello que les dio vida, y si aman algo temerán perder ese algo, ¿o no? (desvariar en exceso, otro de los miedos a agregar a mi lista.) 

Incluso, le temo a las telarañas de este blog, es difícil perderte en tus propias palabras cuando le has tomado miedo a lo que tu propia mente puede fabricar....


viernes, 27 de diciembre de 2013

Mi amigo el Vikingo

En ocasiones te topas con personas que de un momento a otro te alegran la tarde, y eso me pasó con el "Vikingo". Así lo llaman sus compañeros de la empresa de transportes en que trabaja y me recordó a Papá Noel: cabello blanco, bigote adorable y ojos claros y bonitos, un rostro bastante ameno con el que encontrarse luego de casi 20 minutos esperando en la escalofriante carrera décima de Bogotá  a que un bus se apiadara de llevarnos a mí y a la enorme bolsa con refractarias de vidrio que llevaba.

No solo me dejó ir en la cabina con él, (cosa que no pasa a menudo) sino que me contó algunas de las muchas historias sobre sus andares por las vías bogotanas, pero no desde la perspectiva que acostumbramos oír e incluso contar de nuestra propia piel (esa en la que todos los conductores son unos guaches y la ciudad es una mierda) sino de la del hombre que trabaja 18 horas al día  haciendo recorridos de 4-6 horas por ruta (así es, tal vez la ciudad sí sea una mierda) y que por no dejarse robar casi pierde la visión porque "el ampón ese" rompió los vidrios de su vehículo y en consecuencia, el Vikingo estuvo 5 días expulsando esquirlas de vidrio de sus ojos.

 Muchas historias, muchas cuadras, pocos semáforos en verde, pero al Vikingo no parecía importarle en absoluto, incluso negociaba con los jóvenes de la 53 que acostumbran pedir "que si porfa los lleva por dos mil". Manejaba con la tranquilidad de quien lleva años, quizás décadas al volante, y no se preocupada por el frenético timbre que le pedía parar en una esquina onoportuna "hay que parar cuando hay que parar" sabio consejo el de mi amigo conductor.

Al acercarse a la parada final (y en la que todos nos bajábamos, bendito sea el sol por todavía seguir ahí arriba) el Vikingo suspiró y me dijo "tenga mucho cuidado por favor, estamos en una ciudad de locos... Ah sí, ¡y feliz año!"

Mientras cruzaba la calle rumbo a mi casa concluí que, ya que no suelo toparme con gente tan amable en mi diario vivir, comienzo a creer que el "Vikingo" era en realidad Santa Claus, y ahora los trineos son busetas que pasan por los lugares más inesperados de la ciudad....

jueves, 17 de octubre de 2013

Broken (English version).

Sometimes we try to convince ourselves. We say "it is not a bad life, just a bad day". But I feel broken inside, and pain only leads to more pain.
People loves to believe they have total control of their lives and the situations they face, when truth is, everything sucks big time and there's no escape or a way to heal. 
I think I finally feel the people who kill themselves. It is not always about being attention seekers, because they tried that already, and realized that in real life no one cares for nothing but their own lives, and no one is particularly indispensable, nobody cares for you and nobody ever has time enough to try to get what you mean. There's always somebody waiting for you to fall, someone waiting for you to fail so they can say "I told you" and replace you, someone waiting for being right at the end of the day so they can step over you,  after all, what is life but a wild race to hurt other people in order to feel better with who you are?

No, no one gives a fuck on me.
No, it doesn't have a solution.
No, you don't get what's going on just because you always have better stuff to do. 
No, is not that bad, not for you, at least. 
No, is not the end of the world, but it is for mine. 
No,I don't want or need you to help me, truth is no one can.
No, I don't want to kill myself, I am afraid it would make /way/ too many people happy. 
But I don't wanna stay alive either, does that make any kind of sense?

Broken 2.0

A veces, intentamos convencernos de que no es una mala vida, solo un mal día. Pero me siento rota por dentro, y el dolor solo causa más dolor. 
La gente ama creer que tiene el control de sus vidas y de las situaciones por las que pasa, cuando en realidad todo es una mierda y no hay forma posible de sanar. 

Por fin creo entender a los suicidas. No siempre se trata de llamar la atención, por el simple hecho de que ya lo han intentado, y se dieron cuenta de que en la vida real a nadie le importa más que su propia vida, y que nadie es indispensable, a nadie le importas y nadie tiene nunca el tiempo suficiente para tomarse la molestia de intentar entenderte. Siempre hay alguien esperando verte caer, alguien a la espera de que fracases para decir "te lo dije" y tomar tu lugar, alguien esperando tener la razón al final del día y poder tener el placer de trapear el piso contigo, a fin de cuentas ¿qué es la vida sino una carrera salvaje por herir a los otros a fin de sentirse bien contigo mismo? 

No, a nadie le importo.
No, no tiene solución.
No, no entiendes lo que pasa por el simple hecho de que tienes cosas mejores que hacer.
No, no es para tanto, no para ti, sí para mí.
No, no es lo peor del mundo, pero al menos lo es en el mío. 
No, no quiero ni necesito tu ayuda, nadie puede hacerlo.
No, no quiero matarme, sería hacer felices a demasiadas personas.
Pero tampoco quiero seguir viviendo, ¿tiene eso sentido?



Previous Post Next Post Back to Top